La música como herramienta de venta


La música es el arte de combinar secuencias de sonidos armoniosos, melodiosos y rítmicos, que por lo general resultan agradables al oído.

El efecto de la música en las personas es variado, pero en general la música hace que tu cerebro se active y reaccione ante las diferentes notas. En cuanto al efecto que causa la música en la sociedad, cabe destacar que  es bastante influyente y repercute fundamentalmente en la juventud, ya que en ella es donde más impregna el deseo de libertad.

Hoy en día, la música juega un papel muy importante en la estrategia de marketing de las grandes firmas, al mismo nivel que el diseño o la identidad visual. Han quedado atrás los días en que los consumidores escuchaban y recibían de buen grado cualquier anuncio. Ahora es necesario llamar su atención y hacerles sentir cercanos a tu marca sin dejar de lado sus propios intereses. La música es, sin duda, una de las mejores vías para alcanzar a un público un particular, independientemente de cuál sea el objetivo final.

Existen varias maneras de integrar música en tu estrategia de contenido. En el caso de las grandes firmas, éstas pueden organizar conciertos u otros eventos musicales, e incluso pueden financiar a jóvenes talentos musicales.

En el marketing sensorial, la música es una importante herramienta de seducción. Ayuda a generar confianza entre el cliente y el establecimiento o marca, entretiene, recrea situaciones, marca ritmos de desplazamiento,  etc. Es decir, ayuda a crear el ambiente necesario para estimular las ventas, gracias a que está fuertemente enlazada a las emociones.

Por una parte, la música clásica e instrumental sirve para relajar al oyente, dar sensación de confort y libertad, evocar emociones agradables y crear un apego a la marca. Todo esto influye en el cliente para que, por ejemplo, camine más lento y pase más tiempo en el punto de venta. De la misma  forma, al  estar en un ambiente agradable, es más susceptible a comprar.

En el opuesto se encuentra la música más rítmica, que pretende motivar o saturar los sentidos del comprador. Predispone a que se mediten menos las decisiones, limita el autocontrol e insta a realizar compras de tipo compulsivo.

Para PYMES, un recurso viable es crear playlists y compartirlas en las redes sociales de la firma, organizar juegos y competiciones de música, etc. ¡Las posibilidades de interactuar con la audiencia gracias a la música no tienen límites!

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